
El mercado de crédito en la denominada "economía gig" experimentó una expansión significativa, donde los repartidores de plataformas de delivery recurren a las propias empresas para las que trabajan con el fin de financiar sus herramientas laborales. Este ecosistema, caracterizado por la digitalización de flujos de dinero y una relación laboral no tradicional, generó un nuevo perfil de deudor que, ante la falta de acceso a la banca formal, utiliza su desempeño en la aplicación —como la antigüedad y la tasa de aceptación de pedidos— como garantía para obtener préstamos destinados a la compra o reparación de sus vehículos. Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA), esta tendencia muestra que las plataformas están financiando a su propia base de trabajadores, alcanzando deudas promedio de 900 mil pesos por persona a fines de 2025.
De acuerdo con el relevamiento de la autoridad monetaria, la cantidad de deudores en este sector aumentó un 122% durante el año pasado, tras haber registrado un incremento del 177% en el bienio anterior. Este tipo de créditos se dirige principalmente a trabajadores independientes que no poseen un scoring crediticio tradicional, representando este grupo el 54% de los tomadores de préstamos y el 62% del saldo total otorgado.

El BCRA señala que la información financiera acumulada por las plataformas permite crear un esquema alternativo de elegibilidad basado en "métricas de desempeño", tales como la “antigüedad, tasa de aceptación de viajes y calificación de usuarios”. El informe destaca que el 70% de estos deudores son menores de 40 años y, en su mayoría, trabajan de manera exclusiva para las aplicaciones, careciendo de opciones de financiamiento más económicas.
Posturas de las empresas y condiciones del mercado
Las compañías del sector presentan estos servicios como herramientas de fomento. Desde la firma Pedidos Ya, empresa que habilitó préstamos para repartidores en 2024, indicaron que “se trata de iniciativas que apuntan a la inclusión financiera y crecimiento” de los actores involucrados, según da cuenta el diario Clarín. La plataforma informó haber otorgado un total de 57 mil créditos por 84 millones de dólares, con líneas que no pueden exceder el 30% de los ingresos del trabajador y plazos de devolución de seis meses. Por su parte, empresas como Uber y Cabify manifestaron no contar con líneas de financiamiento propias, mientras que Rappi estableció un convenio con el Banco Galicia para ofrecer soluciones de pago y crédito.
Desde el sector gremial se advierten condiciones de alta exigencia para acceder y devolver estos montos. Belén D'Ambrosio, secretaria general de Sitrarepa (entidad que aún no fue reconocida por la Secretaría de Trabajo), denunció que las tasas de interés pueden alcanzar niveles del 700% anual y que el acceso es selectivo según la productividad. Según la dirigente, para obtener el crédito la plataforma evalúa que el trabajador tenga altos índices de aceptación y disponibilidad en horas de mayor demanda: “Tenemos situaciones de compañeros que extienden su jornada laboral para devolver los préstamos”, afirmó.
Un factor distintivo de este modelo es el sistema de cobro, que reduce el riesgo de incumplimiento para la empresa. La plataforma puede realizar una detracción de manera automática del saldo pendiente de la comisión por cada pedido que los repartidores completan. Esta modalidad explica, en parte, que la mora en empresas como Pedidos Ya se sitúe en un 11,7%, una cifra inferior a la del sistema financiero tradicional.